De las mesitas con luz de este comparador, esta es la única que funciona al tacto: no hay mando que perder ni interruptor que buscar a oscuras, se enciende tocando el propio mueble. Y no es luz de colores decorativa: se regula en intensidad y se elige entre blanco frío y cálido, así que sirve de verdad para leer o para levantarse de noche. La luz alcanza la encimera y también el estante de debajo.
El resto está bien dimensionado: dos cajones con tiradores de aspecto cromado, un estante y un compartimento inferior —de lo mejor del lote en capacidad—, 75 kg de carga máxima y acabado roble, que en un catálogo dominado por el blanco se agradece. Vienen dos, aunque el precio por unidad ya entra en gama alta.
El punto flojo lo señala una reseña con precisión: «son demasiado ligeros, al abrir el cajón se mueve el buró entero». Con 21 kg el envío de las dos, es decir unos 10,5 kg cada una para el tamaño que tienen, la sensación de ligereza es real. A cambio, el montaje es de los mejor resueltos del catálogo: varias reseñas destacan que cada tornillo viene en su bolsita etiquetada y que las instrucciones están entre las mejores que han visto. Y hay elogios repetidos al servicio posventa cuando ha fallado alguna luz.